● El Tribunal Superior de Justicia resolvió el sumario que mantenía en tensión al Juzgado de Instrucción N° 2 de Chilecito. La máxima autoridad descartó las acusaciones de persecución y violencia laboral, pero le impuso una sanción formal al juez Jorge Jalil por el tono informal de sus mensajes de texto con la denunciante, licenciada de la policía técnica judicial, de apellido Gordillo.
● La perito oficial había denunciado hostigamiento, basándose en un cambio de oficina y en la colocación de una cadena en una puerta interna. Sin embargo, los testimonios del personal del juzgado comprobaron que la cadena fue una medida estricta de seguridad para evitar que personas ajenas y abogados ingresen al sector de los expedientes.
● Durante la investigación, los empleados del juzgado respaldaron la gestión del magistrado. Aseguraron bajo juramento que su trato siempre fue excelente y cordial, al punto de aportar dinero de su bolsillo y vehículos oficiales para que la profesional pudiera realizar las pericias mecánicas que estaban atrasadas.
● Aunque la Justicia comprobó empíricamente que no existió acoso laboral, el fallo determinó que el tono de las expresiones por WhatsApp no representaban a la institución y merecían un «Llamado de Atención». El Tribunal reconoció textualmente que fueron escritas «sin intención de ningún tipo», pero concluyó que menoscaban la dignidad institucional del cargo.
● Con la investigación cerrada, se ordenó un nuevo protocolo de trabajo para evitar roces y destrabar el funcionamiento judicial. La licenciada Gordillo volverá a intervenir activamente en las investigaciones penales, pero deberá reportar y coordinar sus pericias únicamente a través de la jefa de despacho Ailen Luna y los secretarios Jorge Flores y Sergio Bóveda.
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