● «Lamento informarte que te estafaron, yo no tengo secretaria». Con esa frase y un corte de llamada abrupto, un hombre supo que el millón de pesos que había transferido para defender a su hermano, alojado en la Alcaidía de Chilecito, había terminado en la cuenta virtual de una impostora.
● El engaño comenzó a fines de 2025. Una mujer ingresó al predio policial de avenida Pelagio B. Luna y contactó a varios detenidos, entre ellos a un hombre acusado de abuso sexual. Allí se presentó como la asistente técnica de un conocido abogado penalista y dejó un número para arreglar honorarios.
● Cuando el hermano del detenido le escribió, la supuesta secretaria le exigió dos millones de pesos para tomar el caso. El trato fijaba un adelanto inmediato y cancelar el resto en enero. Entre presiones y excusas, el familiar realizó tres transferencias desde su Mercado Pago hacia una cuenta de Personal Pay.
● Para forzar el último pago, la estafadora le inventó que ella misma había puesto plata del estudio para cubrir los gastos iniciales de la defensa y que, por su culpa, le tenían retenido el sueldo. Bajo esa manipulación, el denunciante le envió otros cuatrocientos mil pesos, logrando completar el millón exigido.
● La mentira cayó en marzo, cuando el verdadero abogado logró conseguir el contacto de la víctima gracias al entorno de otro preso de apellido Páez. Al llamarlo, le advirtió que una mujer estaba usando su nombre en los calabozos y le confirmó que él trabaja solo, sin la asistencia de ninguna secretaria.
● Tras la denuncia formal, el Ministerio Público Fiscal promovió la acción penal por defraudación mediante estafa. Con los datos de las billeteras virtuales y los chats documentados, el juez Jalil ordenó finalmente la inmediata detención de la falsa operadora judicial, quien tendría su domicilio principal radicado en la ciudad Capital.
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