● Defender la Patria, hacer viajes, repartir pedidos o trabajar en seguridad privada dejó de ser una imagen impensada para el personal militar en actividad. El Ministerio de Defensa flexibilizó las restricciones laborales y habilitó a soldados, suboficiales y oficiales a realizar empleos privados fuera del horario de servicio.

● La medida alcanza a integrantes de las Fuerzas Armadas que busquen complementar sus ingresos con actividades compatibles con la función militar. Entre los ejemplos difundidos aparecen trabajos como choferes de aplicaciones, repartidores, delivery o tareas en empresas de seguridad privada, siempre que no interfieran con sus obligaciones institucionales.

● El punto más fuerte de la decisión aparece en el contexto salarial. La autorización llegó en medio de reclamos por el deterioro de los ingresos militares y puso sobre la mesa una escena concreta: personal formado para tareas de defensa nacional buscando otra fuente laboral para llegar a fin de mes.

● La flexibilización no implica una liberación total. Según la información difundida, los empleos deberán desarrollarse fuera del horario de servicio y ser compatibles con las responsabilidades militares. La actividad privada no podrá afectar la disponibilidad, las órdenes internas ni el cumplimiento de funciones dentro de cada fuerza.

● La decisión quedó bajo la órbita del Ministerio de Defensa y abrió un debate inmediato sobre el estado económico del personal militar. Para el Gobierno, la medida permite sumar ingresos sin abandonar la carrera; para sectores críticos, expone que el sueldo de muchos efectivos ya no alcanza.

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