● La caída se vio directamente en los surtidores: durante abril, las ventas de combustibles bajaron en casi todo el país y dejaron una señal concreta sobre el consumo. El mercado registró una baja interanual del 2,4% y también retrocedió 5,1% frente a marzo, según los datos difundidos sobre el sector.
● El dato que más pesa es que esta vez el segmento premium no alcanzó para compensar el freno del consumo masivo. La nafta premium apenas creció 0,8%, pero la nafta súper cayó 1,6%. En el gasoil ocurrió algo similar: el premium subió 5,9%, mientras el gasoil común se desplomó 10%.
● La noticia fue presentada bajo el impacto del “efecto Medio Oriente”, por la suba internacional del petróleo y su presión sobre los precios de la energía. Sin embargo, la baja en la súper y en el gasoil común también muestra un dato más cercano: familias, trabajadores, transporte y actividad productiva cargaron menos combustible.
● Solo cuatro provincias lograron cerrar abril con números positivos: San Juan creció 4,1%, Neuquén 3,1%, Tucumán 2,9% y Catamarca 0,9%. Santa Fe quedó prácticamente estable, mientras que las caídas más fuertes se registraron en Corrientes, con 10%; Formosa, con 9,8%; y Santa Cruz, con 8,9%.
● El Gobierno y las petroleras buscaron amortiguar el impacto con congelamientos temporales de precios, principalmente a partir de la decisión de YPF de sostener valores durante 45 días, acompañada luego por otras compañías. Aun así, el consumo no repuntó y abril dejó una postal clara: el surtidor también sintió el ajuste.
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