● Después de un año y medio de fuerte ajuste, el Gobierno cree que llegó a un límite: Luis Caputo aseguró que ya no hay margen para seguir achicando el gasto estatal y sostuvo que el próximo salto de recaudación debería venir del crecimiento económico y de más actividad formal, no de nuevos impuestos.

● El ministro afirmó que el nivel de gasto ya es comparable al de la década del 90. Según datos del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), el gasto primario nacional bajó a 14,1% del Producto Bruto Interno (PBI), casi cinco puntos menos que al inicio de la gestión de Javier Milei.

● El ajuste se apoyó principalmente en la paralización de obra pública, la reducción de subsidios económicos —con subas de tarifas como contracara— y el fuerte recorte de transferencias a las provincias. También cayó el gasto discrecional, mientras aumentaron partidas sensibles como jubilaciones, AUH, PAMI y otros programas sociales.

● Nadin Argañaraz, presidente del Iaraf, advirtió que el margen para seguir ajustando es cada vez más chico porque más de la mitad del gasto está indexado o tiene actualización automática. Eso incluye jubilaciones, pensiones y asignaciones, rubros que además vienen recuperándose en términos reales.

● El debate se vuelve más sensible porque Argentina mantiene un compromiso fiscal con el Fondo Monetario Internacional (FMI): alcanzar un superávit primario de 1,4% del PBI. Algunas consultoras privadas alertaron que futuras bajas de impuestos, cambios laborales y transferencias a CABA podrían achicar ingresos fiscales.

● Desde el Gobierno aseguran que la cuenta cerrará con más crecimiento y formalización de la economía. El staff técnico del FMI, en tanto, respaldó el rumbo fiscal, aunque planteó que el equilibrio de largo plazo dependerá también de reformas tributarias, previsionales y del funcionamiento del Estado.

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