● Un movimiento administrativo hecho sobre el cierre de envíos al Senado terminó generando ruido político: el Gobierno nacional pidió ascender al jefe de la Casa Militar, Sebastián Ignacio Ibáñez, justo cuando crecen cuestionamientos por compras de aeronaves vinculadas al área presidencial y de Defensa. El detalle que llamó la atención fue otro: el pliego ingresó fuera del esquema habitual de ascensos militares.
● El pedido busca que Ibáñez, hoy general de brigada del Ejército Argentino, sea promovido al rango de general de división. Según la documentación enviada al Senado, el expediente ingresó por fuera del paquete ordinario de promociones castrenses y apareció junto a pliegos judiciales, una combinación poco habitual dentro del trámite parlamentario.
● La Casa Militar es el área encargada de la seguridad presidencial, la logística de traslados y el funcionamiento operativo vinculado a la Casa Rosada y la Quinta de Olivos. Ibáñez ocupa ese cargo desde 2024, luego de reemplazar al general Alejandro Guglielmi, y su dependencia funciona bajo la órbita de la Secretaría General de Presidencia.
● El contexto amplificó el impacto político de la decisión. En las últimas semanas crecieron publicaciones periodísticas y cuestionamientos opositores por compras de aviones vinculadas al Estado nacional. Hasta el momento, esos señalamientos forman parte de denuncias e investigaciones periodísticas y no existe una responsabilidad judicial acreditada contra Ibáñez por esas operaciones.
● Ahora el pliego deberá atravesar el trámite parlamentario correspondiente en el Senado, donde se definirá si el ascenso militar avanza o queda frenado. El foco político quedó puesto tanto en el momento elegido para enviarlo como en la forma en que el expediente ingresó al Congreso.
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