● La resolución del juez de Instrucción Jorge Jalil marcó un avance en un grave caso en Nonogasta. El magistrado dictó el procesamiento contra un hombre acusado de abusar de su sobrina, en una historia que comenzó a salir a la luz por los llantos repentinos y el terror de la menor mientras dormía.
● Preocupada por esa angustia de madrugada, al día siguiente la madre decidió llevar a su hija al hospital de la localidad. Cuarenta y ocho horas después de aquel llanto nocturno, al retirar los resultados, los médicos le entregaron un diagnóstico devastador: los estudios físicos arrojaban evidencias claras de abuso.
● Tras esa cruda revelación inicial, una médica volvió a examinar a la niña en el consultorio para ratificar el cuadro clínico. Fue en ese preciso momento, contenida por su madre y los profesionales de la salud, cuando la menor se quebró en llanto, logró romper el silencio y relató el padecimiento.
● La denuncia judicial detalló que la víctima señaló directamente a su tío. El relato reconstruyó cómo el acusado aprovechaba los momentos a solas en la vivienda familiar y la clara situación de convivencia preexistente para aislarla y encerrarla sistemáticamente en una de las habitaciones de la casa.
● Con el contundente respaldo de los informes del hospital y del relato, el juez Jalil formalizó la imputación por abuso sexual con acceso carnal agravado. Además de ordenar la prisión preventiva, la Justicia trabó un fuerte embargo preventivo por cinco millones de pesos sobre todos los bienes del procesado.
● Pese a la gravedad de las medidas, la resolución confirmó que el imputado atravesará el proceso penal manteniendo el beneficio del arresto domiciliario. En paralelo, el juez dispuso que la madre denunciante quede amparada y notificada bajo los alcances de la Ley Provincial de Derechos y Garantías de las Víctimas.
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