● La histórica cooperativa láctea SanCor terminó de confirmar su derrumbe en una asamblea realizada el 30 de abril, donde los socios avalaron la quiebra ya decretada por la Justicia. La decisión dejó a unos 900 trabajadores pendientes de lo que ocurra con sus salarios, indemnizaciones y continuidad laboral, mientras comienza la etapa de liquidación de activos y pago a acreedores.

● El proceso judicial quedó a cargo del juez Marcelo Gelcich, de Rafaela, quien había decretado la quiebra el 22 de abril después de que la propia conducción de la cooperativa reconociera que no podía sostener la operación. La empresa acumula una deuda superior a los 120 millones de dólares y más de 1.500 acreedores vinculados a proveedores, bancos y compromisos laborales.

● Durante los días previos a la asamblea hubo intentos de productores y extrabajadores para frenar la quiebra y abrir otras alternativas de rescate. Entre las opciones que se discutieron aparecieron posibles inversores privados, fideicomisos y una reconversión societaria, pero la votación terminó consolidando el avance del proceso judicial y debilitó esas negociaciones.

● Uno de los datos que más preocupa es que la continuidad operativa autorizada por la Justicia solo permitiría conservar entre 178 y 200 puestos en tareas mínimas de mantenimiento, custodia y funcionamiento parcial de algunas plantas. El resto de los trabajadores quedó en una situación incierta, con salarios atrasados, aguinaldos e indemnizaciones incorporadas al pasivo de la quiebra.

● La caída de SanCor quedó reflejada también en el desplome de su producción. La cooperativa llegó a procesar cerca de cuatro millones de litros diarios de leche en sus años de mayor expansión, pero antes de la quiebra trabajaba con apenas entre 300 mil y 500 mil litros diarios, después de años de cierre de plantas, venta de activos y pérdida de mercado.

● Mientras avanza la administración judicial, el escenario más mencionado dentro del sector es la venta por partes de la empresa, incluyendo plantas, marcas, líneas de productos y logística. El gremio ATILRA intenta sostener la posibilidad de que aparezca un comprador que mantenga parte de la estructura y absorba trabajadores, aunque por ahora no hay definiciones concretas sobre el futuro de la cooperativa.

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