● Dejar de salir, cancelar suscripciones y pasar a marcas más baratas dejó de ser una decisión aislada: 8 de cada 10 argentinos están recortando gastos y el ajuste ya no se limita al ocio, sino que alcanza productos básicos de la vida diaria.
● El relevamiento indica que el 87% de los encuestados percibe que su salario pierde frente a la inflación, un dato que atraviesa distintos niveles de ingreso y que se traduce en cambios concretos: menos cantidad de productos, reemplazo por opciones más económicas y reducción de consumo.
● La modificación de hábitos se refleja en la canasta cotidiana: hogares que antes destinaban parte de sus ingresos a salidas o consumo no esencial ahora priorizan alimentos, servicios y gastos fijos, con una reorganización del presupuesto que reduce márgenes para otros rubros.
● El informe muestra además que el ajuste no responde solo a números, sino también a expectativas: la percepción de pérdida de poder adquisitivo influye en las decisiones y acelera el recorte, incluso antes de que el ingreso alcance su límite mensual.
● Como consecuencia, se consolida un escenario en el que el ingreso se destina casi en su totalidad a cubrir necesidades básicas, con menor capacidad de ahorro o consumo adicional, lo que impacta en la economía cotidiana de los hogares y en la dinámica general del consumo.
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