● El aumento del trabajo independiente volvió a niveles cercanos a la pandemia y se convirtió en uno de los datos más visibles del cierre de 2025, con más personas sosteniendo ingresos a partir de changas, servicios informales o actividades sin relación de dependencia en un contexto de menor actividad económica y recuperación parcial de ingresos.

● Los registros del cuarto trimestre muestran que mientras crece el cuentapropismo, el empleo asalariado privado pierde peso dentro del total de ocupados, con menos puestos registrados en sectores clave y una menor capacidad de absorción laboral en áreas tradicionalmente generadoras de empleo formal.

● El fenómeno se combina con un aumento de la informalidad, reflejado en trabajadores sin aportes, sin cobertura social y con ingresos variables, lo que modifica la estructura del mercado laboral y desplaza parte del crecimiento del empleo hacia ocupaciones de menor estabilidad y menor productividad.

● En este escenario, el trabajo independiente aparece como una vía de inserción ante la falta de empleo formal, replicando un comportamiento ya observado durante las restricciones sanitarias, cuando el cierre de actividades y la caída productiva habían empujado a miles hacia formas de subsistencia similares.

● Los datos disponibles se apoyan en mediciones oficiales del mercado laboral correspondientes al cierre de 2025, donde se observa la coexistencia de recomposición parcial de ingresos con un nivel de actividad más bajo, lo que limita la generación de empleo registrado y amplía el peso relativo de las ocupaciones no asalariadas.

● Al cierre del período, el mercado laboral muestra una estructura con mayor presencia de trabajo independiente y menor proporción de empleo formal privado, sin que los informes indiquen una reversión inmediata de esta tendencia en el corto plazo.

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