● Durante años, publicaciones en redes sociales comenzaron a repetirse desde cuentas que no mostraban identidad clara, pero que señalaban directamente a un efectivo policial. La secuencia se extendió en el tiempo, sumó mensajes y exposición pública, y terminó en una sentencia civil que ordenó una reparación económica millonaria tras comprobarse el daño a la imagen.

● Según consta en el expediente, el conflicto se desarrolló entre un policía y su ex pareja, a quien se le atribuyó la creación y uso de perfiles falsos para difundir mensajes en su contra. La reiteración de publicaciones y la persistencia en el tiempo fueron elementos centrales evaluados durante el proceso judicial.

● La causa se tramitó en el fuero civil y se extendió durante aproximadamente seis años, período en el que se incorporaron peritajes informáticos y otros elementos técnicos para vincular las cuentas utilizadas con la persona demandada. Ese punto resultó clave para descartar el anonimato como obstáculo.

● El tribunal consideró acreditado el daño moral y la afectación a la reputación del efectivo, teniendo en cuenta la exposición pública de los mensajes y su impacto en el ámbito personal y laboral. En base a esos criterios, fijó una indemnización económica de carácter millonario.

● La resolución dejó establecido que las publicaciones realizadas en redes sociales tienen consecuencias legales equivalentes a otros medios de difusión, y que la utilización de identidades falsas no exime de responsabilidad cuando puede probarse la autoría.

● El caso queda ahora como antecedente en el ámbito provincial en materia de responsabilidad civil por conductas en entornos digitales, mientras la sentencia fija un criterio concreto sobre hostigamiento sostenido y reparación económica frente a daños acreditados.

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