● La planta de General Motors en General Alvear, muy cerca de Rosario, confirmó que seguirá trabajando a media máquina durante el 2026. La empresa decidió mantener el esquema de suspender la producción una semana completa cada mes debido a que las ventas al extranjero no arrancan. Esta medida afecta directamente el ritmo de trabajo y la estabilidad de cientos de familias que dependen de que la fábrica esté funcionando a pleno para cobrar sus sueldos completos.

● El gran culpable de este parate es la caída en las exportaciones, que bajaron casi un 11% en el último año. El caso de la camioneta Chevrolet Tracker es el más claro: el 70% de las que se fabrican en Santa Fe tienen como destino Brasil. Como el mercado brasileño se enfrió, la producción en Argentina se desplomó de 40.000 unidades anuales a poco más de 20.000. Al no tener a quién venderle afuera, la fábrica se ve obligada a cerrar sus puertas varios días al mes.

● Lo más extraño es que la noticia llega en un momento donde las concesionarias argentinas no paran de vender. El año 2025 cerró con un aumento del 47,8% en el patentamiento de autos nuevos en nuestro país, superando las 612.000 unidades. Sin embargo, este «boom» de ventas local no alcanza para compensar lo que se dejó de vender afuera, demostrando que nuestra industria depende peligrosamente de lo que pase en otros países, especialmente con nuestros vecinos.

● Lo que puede pasar ahora es que el clima de tensión crezca entre los gremios y la empresa si el mercado externo no mejora pronto. Aunque la gente está comprando más autos en las ciudades argentinas, las fábricas necesitan que el mundo vuelva a pedir productos nacionales para asegurar los puestos de trabajo. Mientras tanto, los obreros de Alvear tendrán que acostumbrarse a un calendario de persianas bajas y salarios recortados hasta que el comercio regional se recupere.

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