● El conflicto en Lácteos Verónica alcanzó su punto más crítico en las últimas horas. Los trabajadores de las tres plantas situadas en la provincia de Santa Fe decidieron ocupar las instalaciones para denunciar un «lock-out patronal». La empresa dejó de producir por completo, cortó el transporte del personal y adeuda salarios desde el mes de octubre, dejando a cientos de personas en la total incertidumbre.
● La situación es de parálisis absoluta y el escenario dentro de las fábricas es desolador. Lo que empezó como un reclamo por pagos de sueldos en cuotas que nunca se cumplieron, terminó con las máquinas apagadas y los portones custodiados por los mismos empleados. Los operarios temen que los dueños retiren las herramientas de trabajo, mientras los productos de la marca ya empiezan a faltar en los comercios.
● «No queremos que la empresa muera, queremos trabajar», aseguran desde las bases, señalando que la firma se encuentra en una situación de abandono por parte de sus propietarios. Los trabajadores, cansados de las promesas incumplidas y de ver cómo el patrimonio de la fábrica se deteriora, sostienen que la ocupación es la única forma de visibilizar el hambre que ya golpea a muchas de sus familias.
● Lo que está en juego es el motor económico de varios pueblos que dependen directamente de esta industria para subsistir. Si las plantas cierran definitivamente, el golpe para la región será irreversible y marcará el fin de una marca con décadas de historia. Ahora, la mirada está puesta en el Gobierno y la Justicia para ver si logran destrabar un conflicto que tiene a 700 familias en la cuerda floja.
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