● La tarde en el Barrio Las Torres dejó de ser tranquila cuando la policía reconoció a un adolescente de 17 años que estaba sentado en la vereda de la Avenida Cable Carril, que tiene varios antecedentes. Los efectivos sabían que el joven tenía un pedido de captura activo desde hace días por andar con armas peligrosas, así que decidieron actuar rápido antes de que se escapara otra vez.

● Todo se aceleró en segundos: al ver el patrullero, el joven corrió desesperado para meterse en su casa, pensando que ahí estaba a salvo. Los agentes no dudaron y entraron detrás de él en una persecución tensa. Adentro de la vivienda, la situación se puso al límite cuando el joven sacó un revólver negro y apuntó, pero la reacción policial fue inmediata y lograron desarmarlo sin que nadie saliera herido.

● El operativo tuvo que ser muy preciso para evitar una tragedia mayor dentro del domicilio. La jueza interviniente ordenó secuestrar el arma de fuego y confirmó que el procedimiento se hizo bajo todas las reglas, contando con el apoyo clave de la Brigada Motorizada que aseguró la zona para que los vecinos no corrieran riesgos durante el forcejeo.

● Ahora, el acusado quedó alojado en la unidad de Asuntos Juveniles mientras avanza la causa en su contra. Lo que empezó como una recorrida de rutina terminó sacando un arma de las calles, devolviendo algo de calma a un barrio que convive con el miedo, y demostrando que la respuesta rápida es fundamental para frenar la violencia antes de que pase lo peor.

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