● La fábrica de Essen en Venado Tuerto despidió a 30 personas y reemplazó casi la mitad de lo que hacía en la planta por productos importados. El golpe se sintió rápido en los hogares que dependen de ese ingreso para sostener el mes.

● El cambio llegó tras una caída fuerte del consumo y números que, según cuentan, mostraban que era más barato traer ollas listas desde China que producirlas en Santa Fe. La actividad bajó y varias tareas quedaron sin movimiento.

● La empresa habló de “más eficiencia” y de una estrategia que suma nuevos productos importados, como un robot de cocina. Para la UOM, el giro pone en riesgo la continuidad del trabajo local y puede profundizar el vaciamiento de la planta.

● Si la importación sigue desplazando la fabricación nacional, temen más despidos y menos dinamismo en la economía de la ciudad. Lo que ocurra ahora puede marcar si Venado Tuerto mantiene su perfil industrial o lo va perdiendo poco a poco.

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