● La fábrica que marcó generaciones con su clásico termo nacional anunció que dejará de fabricar la mayoría de sus productos en Argentina. Desde ahora, el 60% será importado desde China. La decisión deja al descubierto la caída de la industria local, que hoy sobrevive con apenas el 21% de su capacidad operativa, en un escenario donde la producción nacional pierde terreno a pasos acelerados.

● “Es readaptarse o morir”, dijo Carlos Bender, gerente comercial de Lumilagro, al confirmar que solo quedará una línea limitada de fabricación local. La planta pasó de 200 a 70 trabajadores tras una ola de retiros voluntarios y una reducción sostenida de personal. Los modelos que seguirán haciéndose en el país serán los clásicos con ampolla de vidrio y una versión limitada de acero inoxidable.

● La empresa denunció el ingreso masivo de termos chinos, muchos de ellos de forma ilegal. Solo desde Bolivia se importaron más de 4 millones a precios irrisorios, y buena parte terminó en el mercado argentino. La eliminación de los aranceles antidumping por parte del Gobierno aceleró el proceso: hoy es más barato importar que fabricar, incluso sin contar el contrabando.

● Pero el problema va más allá de las importaciones. Desde la firma advierten que la competencia es desigual: los fabricantes chinos no pagan impuestos para entrar al país, mientras las industrias locales enfrentan cargas altísimas, no acceden a créditos y deben competir con plantas que producen un millón de unidades por día contra sus mil. “Así no es competencia, es rendición”, señalaron.

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