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En una sesión parlamentaria sin debate, los senadores aprobaron un aumento salarial considerable para ellos mismos, argumentando equiparación con el vocero presidencial, Manuel Adorni. La presidenta del Senado había respaldado la medida, días atrás, mientras que algunos miembros de la oposición y otros del oficialismo la rechazaron. La decisión, gestada en la reunión previa, generó controversia por su falta de transparencia y apoyo limitado. El presidente evitó dar explicaciones por el aumento a su vocero, y los $40 millones que se auto-asignó su hermana Karina para gastos mensuales. No obstante, cuestionó fuertemente a los senadores, tildándolos de casta.

Una nueva polémica asoma en el ámbito parlamentario. Los senadores aprovecharon el final de la sesión de este jueves para tratar un proyecto de resolución sobre tablas y aprobaron un aumento de sus dietas. Lo hicieron a mano alzada y sin debate, y los sueldos en mano pasarían desde mayo de $1,7 millones a más de $4,5 millones de bolsillo. Uno de los argumentos que esgrimieron fue que el Ejecutivo aumentó el salario y el rango de vocero presidencial Manuel Adorni. «Queremos ganar como Adorni», sostuvieron.

La presidenta del Senado, Victoria Villarruel, ya había manifestado que los integrantes de la Cámara alta «cobran poco» y que estaba de acuerdo con un incremento en las dietas. Semanas atrás, una suba en base a una resolución conjunta con su par de Diputados, Martín Menem, tuvo que retrotraerse. Ahora, los senadores actuaron por su cuenta, en una medida que no fue acompañada por el oficialismo, según dijo al término de la sesión el jefe libertario, Ezequiel Atauche, ante periodistas acreditados.

La jugada concretada este jueves nació ayer, en la reunión de Labor Parlamentaria que se realizó para organizar la sesión. Allí, desde varios bloques hubo quejas por algunas declaraciones y movimientos del Ejecutivo. “Queremos ganar lo mismo que el vocero presidencial, Manuel Adorni. A él también le subieron hace poco”, deslizó un senador.

En el recinto, quien tomó la posta fue el senador del peronismo disidente Juan Carlos Romero, quien solicitó la incorporación del proyecto de resolución 615/24 (aún no está cargado en la web de la Cámara alta) y pidió habilitarlo sobre tablas. Se necesitaban dos tercios. Villarruel puso la definición a mano alzada y, pese a que algunos legisladores no lo hicieron, quedó convalidada.

Acto seguido, se votó sin debate y con la misma mecánica. El oficialismo no acompañó la medida, tampoco algunos senadores del PRO y otros del radicalismo.