Ambos sectores se unen contra la aplicación, argumentando que es ilegal y perjudicial. Afirman que Uber no tributa en el país y que representa una fuga de capitales. Sin embargo, la regulación de Uber en la ciudad depende del Concejo Deliberante y aún no se ha presentado ninguna solicitud al respecto. Los taxistas y remiseros de La Rioja se suman a la resistencia de otras provincias contra esta aplicación.
Walter Cabral, representante de la asociación Taxistas Independientes, fue aún más enfático en sus declaraciones. Calificó a Uber como un «flagelo» y lo tildó de ilegal en todo el mundo. Cabral anunció que tomarán medidas enérgicas contra la aplicación desde ese mismo momento.
Una de las principales preocupaciones de los conductores tradicionales es que Uber es una empresa extranjera que no tributa en el país, lo que podría resultar en una fuga de capitales hacia multinacionales. Además, argumentan que Uber ofrece tarifas diferenciadas y poco transparentes, lo que perjudica a los usuarios.
Cabral también alertó sobre la precarización laboral que podría sufrir el sector si Uber se establece en La Rioja, citando ejemplos de otros países donde Uber ha desplazado a los conductores tradicionales y estos han quedado sin empleo.

