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Marihuana y cocaína: Los adictos crecen en número y hay muy pocas intenciones de ayudarlos

Hasta las manos

En Diario Chilecito, la semana pasada contamos la historia de dos madres que buscaban desesperadas a sus hijos, entre ellos, Jorge Fuentes, quien había escapado del neuropsiquiátrico hace unos 20 días. El pasado lunes nos encontramos con la grata noticia de que la policía lo encontró. En esta nota, Jorge nos cuenta todo lo que tiene que pasar por la adicción que no le permite vivir una vida en libertad. También habla el director del neuropsiquiátrico “Los Llanos” quien se refiere a que “el gobierno tiene demasiada desidia con respecto al tema” y no invierte lo necesario para luchar contra el flagelo.

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Jorge Fuentes después de 20 días de fugarse de la clínica Los Llanos, apareció luego de dos entradas en la comisaria de la Alcaldía por robo. Sin embargo, el gobierno de la provincia no tiene vacantes para albergarlo en su clara condición de vulnerabilidad social en otro centro terapéutico para su rehabilitación, en cambio lo deja en una clínica psiquiátrica para riesgo de su salud. Acaso ¿esto no es un acto de omisión que implica la limitación a la libertad ambulatoria y afecta la salud mental y la vida de este joven adicto y otros muchos más que están internados, y que por consecuencia viola su derecho a la libertad?. Mientras tanto nadie se hace responsable de estas internaciones donde la mayoría de estos jóvenes ingresan al neuro sin una prescripción médica que justifique su “encierro”. Los responsables de la recuperación de estos jóvenes sostienen que “No es un problema humanitario, de esfuerzo o actitud samaritana, en esto hay que meter guita, ganas y una política seria”.

La droga instaló su kiosquito en el departamento, esta semana se detuvo a un joven de Anguinán en el Barrio Paimán que ocultaba droga entre sus prendas íntimas, en un operativo realizado por gendarmería quedaron demorados también nueve hombres y una mujer por infracción a la Ley Nacional 23.737. Entre tanto la policía, los jueces y el Estado entendieron que ya no se puede tapar el sol con un dedo porque los únicos que pierden en este negocio son los chicos.

¿Presos, locos o pacientes?. Un tiempito en el infierno

“Que me espere, que si Dios quiere voy a salir bien recuperado y no voy a robar más, que la quiero mucho”. Con estas palabras Jorge Fuentes cerraba la entrevista que desde el neouropsiquiatrico dio a FM Comarca 94.5 Mhz., habló entre otras cosas de su relación con las drogas, su familia y el trato de la policía.

Inicios:
“Estoy acá por adicciones y por robar, me trajeron los jueces para acá. Estuve 15 días en esta clínica, me llevaron a jugar a la pelota y de ahí me escapé con un tucumano, cuando se descuidaron los doctores, nos escapamos los dos y estuve como 15 días prófugo. Estuve como dos días en la calle y salí a robar y de ahí me ha pillado la comisaria de la Alcaldía y me llevaron, estuve diez días en ese lugar y de ahí me dieron la libertad. He vuelto a robar y me han vuelto a pillar, me han tenido dos días más detenido y me han traído a Los Llanos”.

La familia:
“En la calle robaba para comer y tener plata para volverme a Chilecito, tengo a mi familia, todos tengo allá. Tengo otro hermano adicto que está internado también acá, otros hermanos que trabajan, tres hermanas y mi mamá y mi papá. Mi familia me aconsejaba que no me drogue, pero mis amigos me llevaban a robar o me drogaba con pastillas y ya salía robar, la plata que hacía era para consumir más droga”.

De transas y otras yerbas:
“Los chicos ahí en el barrio me han empezado a hacer probar y ya empecé a robar para poder comprar todos los días, vivo en el Barrio 96 Viviendas. Las personas que me vendían la droga eran de mi mismo barrio, tuve algunos problemas con algunos de mis amigos que eran transas y que eran tres, también están en la cárcel que son los que nos vendían a nosotros. Pillaron a tres con treinta gramos de merca y un kilo de faso, los pillaron por una pelea de hermanos, los policías no sabían nada de ellos, fue por esa pelea que los vecinos les dijeron que ellos vendían la droga y de ahí los guardaron -Jorge se refiere al caso de los hermanos Arias, actualmente presos por tenencia y tráfico de drogas-”.

Un lugar en el mundo:
“Me quiero quedar, aunque este lugar no me gusta mucho. Me gustaría cambiarme de lugar a “Nueva Vida”, por ejemplo. Me hace mal ver la gente así. En “Nueva Vida” hay chicos y chicas pero acá veo a los locos y me hace mal a mí. Tengo ganas de curarme, también estuve dos meses haciendo tratamiento ambulatorio y de ahí me han dado un turno para que vuelva y me preguntaron si me quería quedar o no y he dicho que si pero me dijeron que no había cama y no me llamaron más. De la penitenciaria se comunicaron con mi mamá y de ahí ella vino a verme”.

La “Yuta” y el laburo:
“En la comisaría me trataron mal, no comía, dormía en una cama de hierro sin colchón o en el piso. Tengo antecedentes en Chilecito… todos por robos, me gustaría estar con mi familia, no robar más y trabajar en construcción, yo laburaba con mi hermano estuve tres semanas y me pagaron”.

Un problema sociológico

Las consecuencias de ciertas pautas institucionales y estructuras sociales no siempre son deseables. El término disfunción es la forma sistemática de referirse a las pautas sociales cuyas consecuencias tienden a disminuir la integración y estabilidad de la sociedad o de cualquiera de sus partes. Para Oscar Llanos, propietario de la clínica neuropsiquiátrica “Los Llanos”, el problema de los jóvenes adictos que no encuentran un lugar en el mundo, es un problema sociológico producto de la disfunción en la que está sumida la familia, las instituciones y la comunidad. El profesional sostiene que el sistema está colapsado y la sociedad es un caos. Sin embargo, frente a este panorama poco alentador los actores responsables de encontrar una salida al problema de los jóvenes adictos se reunieron y de este encuentro salieron algunas conclusiones, la mayoría de ellas desembocan en una cuestión monetaria.

“Cuando las papas queman”, con esta frase Llanos describió la situación que sirvió de marco para el encuentro con los jueces y fiscales dispuestos a encontrar una solución al tema de las adiciones en Chilecito. “Cuando nos reunimos las personas que tenemos que ver algo con el tema de las adicciones es porque hay problemas graves y serios, estamos trabajando sobre situaciones consumadas, pero es el sistema que nos toca vivir un poco cuando las papas queman. Las conclusiones son positivas, vemos un juez y fiscales preocupados por esta problemática, es una situación de desborde, de colapso porque es tanta la problemática que hay que de pronto no tienen a dónde derivar a los jóvenes para los tratamientos correspondientes, eso crea una situación de caos porque hay muchos jóvenes menores que tendrían que estar con tratamiento y que no están porque no hay la estructura adecuada para dar solución a este problema”.

Mientras los padres de los chicos desaparecidos del neuro reclaman la intervención de las autoridades responsables, Llanos aclara que no hay motivo para la desesperación porque la fuga es parte del tratamiento de rehabilitación: “Estamos recibiendo a los pacientes y felizmente están en un proceso de cambio, sabemos que la fuga es parte del tratamiento. La recaída es parte del tratamiento, eso muchas veces crea confusiones en la gente, los familiares tienen el temor de que los chicos se van a matar, se van a destruir, nosotros en cambio decimos que cuando los chicos se fugan quieren seguir haciendo la suya, quieren hacer de su libertad una cárcel porque desgraciadamente caen de vuelta, al no poder entender qué es la libertad. En ese sentido los padres tienen que estar tranquilos, no hay que tener miedo, hay que buscar la forma de buscarlos sin la angustia, sin la ansiedad y la bronca hacia las instituciones o las personas que están a cargo, porque esta es una patología que tiene estas características, es importante que la población vaya entendiendo cómo viene la mano. Normalmente los chicos se fugan para drogarse, para chorear y para vivir la vida más fácil. Durante la fuga es probable que varias personas hayan sido víctimas de arrebato del robo”.

“Esto es lo complejo de ponerlo en una institución donde se encuentra frente a la posibilidad de irse y un fuerte deseo de parte de ellos del no cambio, lógicamente si tienen posibilidad de irse, lo van a hacer.

Conclusión: hay una conducta aprendida permanente de choreo, se drogan para escaparse de la realidad traumática, frustrante que no pueden soportar, entonces los tipos se fugan a través de la droga. La forma de terminar con esta fuga es que los metan presos con la diferencia que nosotros en la clínica no tenemos rejas, entonces la posibilidad de fuga es mucho más fuerte, aparte de eso nosotros trabajamos con la actitud voluntaria, no se le puede exigir a una persona que internamente no se quiere curar, a que se cure, es como enamorarse de una persona que a uno no lo quiere. Eso es un proceso y ese proceso tiene un tiempo, se calcula que un proceso de cambio profundo está dentro de los dos años de tratamiento”. Lo dicho: Hay veces en que los cambios son dolorosos, pero necesarios.

¿La Familia al banquillo?

Podemos plantarnos varias hipótesis que expliquen la conducta delictiva de los jóvenes adictos y la relación con el núcleo familiar, y aunque pueda parecer un tanto conductista, para Llanos, la conducta criminal que demuestran estos jóvenes adictos es adquirida mediante aprendizaje. Esta concepción es mecánica y plantea que el ser humano, cuando comete delitos, lo hace como reflejo de lo que ha aprendido en su ambiente social, desde este punto de vista la familia queda expuesta con un alto grado de responsabilidad frente a este problema, “estos pibes tienen la mentalidad de que a todas las cosas hay que hacerlas fáciles, ellos nunca va a pensar en trabajar ocho horas, ni cuatro, ni seis. Ellos piensan que deben buscar la guita en un segundo, con esa mentalidad es muy difícil porque ya llevan muchos años en esto. El que roba no es porque tiene una adicción sino porque tiene una conducta aprendida, un tío, una abuela… un familiar, ya tuvieron una forma de conseguir las cosas fáciles, hay una imitación, un espejo. Los tratamientos implican un cambio de vida y muchas veces nos son el deseo profundo y sincero de ellos, sino el deseo de la madre, el padre o el tutor, pero ellos no tienen el mínimo deseo de cambiar”.

“La familia está inmersa dentro de una ámbito comunitario y ese ámbito también está alterado y hay instituciones que no están funcionando bien, por ejemplo: un Chilecito que necesita por la cantidad de habitantes cuatro comisarias y solo tiene una. Necesitamos estructuras de seguridad cuando en realidad estamos en una situación de déficit. Los chicos se juntan en las esquinas de los barrios para ver cómo pueden drogarse y ver cómo le roban a alguien, también hay un disfuncionalidad de las comunidad, está todo mal, es importante resaltar que no todas las familias de la sociedad están enfermas. Hay un 20 % que están enfermas y hay un 2 % que necesita de tratamiento urgente, es el fuego que hay que pagarlo lógicamente con mucha agua y es el trabajo que nosotros estamos haciendo”.

Blanco o negro

“Disfuncional que no funciona en forma correcta, la funcionalidad vendría a ser el equilibrio, la armonía, lo que es lógico, lo racional”, con estos términos el director de la clínica Llanos define la situación actual que enmarca la conducta criminal de los jóvenes adictos, como vemos los grises brillan por su ausencia, “Son familias donde sus padres, sus progenitores no terminaron la secundaria, los padres no tienen ni si quiera diez años de escolaridad. Estamos con familias disfuncionales a nivel intelectual y de desarrollo de la escuela, entonces ellos tampoco terminan el estudio, estamos en un caos, con situaciones de falta por todos lados. Generalmente son hijos no deseados, son hijos que están criados por las abuelas, por las tías o las madrinas, entonces con esa área social es con la que nos toca trabajar a nosotros, un área que está destruida. Muchas veces viene la familia en una actitud de bronca, de quererse llevar el mundo por delante, de querer respuestas y van al juez y lo linchan para que den respuestas y si ese no es un problema nuestro, son problemas que han creado durante muchos años ellos mismos, son familias que creen tener una omnipotencia terrible, muchos humos en la cabeza, muchos pensamientos irracionales que muchas veces impiden los tratamientos porque uno les explica qué es lo que tienen que hacer y ellos te dicen todo lo contrario. Muchas veces la misma familia estimula para que ese chico sea un adicto”. Si bien es cierto que hay cuestionamientos que son obvios, el nivel de estudio del grupo familiar parece un detalle dentro de las variantes consideradas para definir la problemática tratada, la exclusión, la falta de oportunidades, el abandono, tienen sin duda un papel importante en la situación actual.

El fin no justifica los sueldos

En La Rioja como en otras provincias del país, hay profesionales muy calificados, sin embargo, muchas veces los salarios que perciben no son acordes a sus expectativas y preparación académica. Conclusión: masiva corriente emigratoria hacia donde el bolsillo los guie y en Chilecito, una demanda apremiante de profesionales que atiendan a estos jóvenes en riesgo.

“Necesitamos más jueces y fiscales que no se nombran en la provincia, hay expedientes que tienen dos o tres años, no tenemos profesionales que traten de trabajar con esta problemática porque nadie les quiere pagar, en Chilecito no hay psiquiatras por ejemplo, porque no quieren pagar lo que corresponde y así tampoco existen la cantidad de psicólogos suficientes para la población que tiene Chilecito y si vamos a buscar un terapista ocupacional, tampoco hay. Las asistentes sociales están en las instituciones pero no tienen recursos para trabajar. Frente a todo eso nosotros tenemos que dar una respuesta, una ayuda y una colaboración dentro de lo que sería un ámbito científico”.

Mientras el doctor reclama más profesionales y una fuerte inversión del Estado en materia de infraestructura para contener a los chicos adictos, Jorge espera continuar con su tratamiento. Lo paradójico del caso es que justamente los que tienen la responsabilidad de sacarlo del problema en el que está metido, ponen pocas fichas a favor de su recuperación, “Seguimos conversando con él… tiene un prontuario impresionante. Tendrá unos 20 robos, el juez no sabe qué hacer con él, desgraciadamente es menor, hay una madre desbordada en toda esta situación, una madre de escasos recursos tanto intelectual como económico, es una familia totalmente disfuncional. Este pibe yo creo que se va a volver a fugar, estos chicos generalmente están apoyados por gente de afuera, este pibe cuando se fugó se fue a un reducto donde también se drogan y chorean y la policía se lo llevó preso y ellos se hicieron pasar por familiares y pagaron la multa y lo sacaron… y al poco tiempo Jorge estuvo en la misma situación robando. Son personas que están en el alto riesgo, del consumo, del choreo, de problemas con la ley. Hay un grupo dentro de cada comunidad que apoya la continuidad ideológica irracional de que los chicos se están drogando. En cada barrio hay jóvenes, familias que están pregonando la autodestrucción de los jóvenes, desgraciadamente sobre esos grupos no se hace absolutamente nada”.

Claro como el agua

“Lo interesante es el hecho de la comunicación, del dialogo permanente”, con estas palabras destacaba Llanos la reunión llevada a cabo en Chilecito mientras que resaltaba la voluntad de seguir trabajando por los chicos adictos, “nosotros vamos a dar respuestas hasta que nos dé el cuero, mientras que tengamos camas disponibles, pero ¿qué va a pasar si de aquí a un año ya no hay más camas disponibles. A dónde va a ir los chicos?. Tampoco vemos que el Estado esté favoreciendo el trabajo que estamos haciendo en la parte privada, por ejemplo, que se pague en tiempo y forma y lo justo, para que nos lleve a nosotros como empresarios a seguir ampliando para aquellos jóvenes que necesiten una rehabilitación, y tengan una cama el día de mañana. Hoy no hay profesionales dispuestos a trabajar por dos pesos, la capacitación es muy cara, es una situación grave que el estado no la ve como una situación real”.

“Las instituciones del estado están en colapso, el área de Andalor si no dispone de los fondos necesarios no sirve, es como remar contra la corriente, necesitamos una inversión fuerte, y mucha capacitación. No es un problema humanitario, de esfuerzo o actitud samaritana, en esto hay que meter guita, muchas ganas y una política seria. En salud hay déficit y eso lo sabe el ministro y el gobernador también. Estamos en un carnaval, en una fiesta impregnada de insatisfacciones, nunca me llamaron en 25 años de profesión para preguntarme qué se puede hacer en materia de adicción, hace 25 años que trabajo en salud, fui el primero que tuvo una clínica psiquiátrica en la provincia, que es una de las mejores comunidades terapéuticas del país, dicho por doctores del Sedronar, no estamos hablando de una casa que se abre para crear un espacio de prevención”.

Si de encontrar responsables se trata, Llanos fue más allá de sus críticas al gobierno provincial y señaló que “Chilecito está muy entrelazado con Villa Unión, las drogas y todas las sustancias tienen lugares concretos de entrada o entran por Jáchal o por Villa Unión, aunque los jueces trabajan bien, la justicia no tiene que dejar entrar esas sustancias, la policía sabe perfectamente cuales son los lugares de los vendedores, toda la información que quieran la tiene la policía, quiénes la tienen, quiénes la venden, a qué hora entran y cuáles son los caminos, pero sin la decisión de no a la oferta estamos iguales. Hay una ideología de la policía o de gendarmería que sostienen que ellos solamente están para lo que es grande, mientras tanto los chicos que introducen la sustancia le venden a los de trece, catorce años, acá no hay pez grande ni pez chico. Cuando se prendió fuego ahí estamos nosotros los terapeutas para ver cómo apagamos el incendio, cuando en realidad ya no se puede hacer absolutamente nada. Hay muchos profesionales que creen que a los jóvenes adictos hay que matarlos, destruirlos encerrarlos, gente de todos los niveles desde políticos a no políticos, si sabemos que se necesitan centros de rehabilitación y no se hacen entonces es porque quieren que esto siga igual, se trabaja sobre la inmediatez y no sobre un programa serio durante diez años, hay una ideología muy fuerte que hay que mantener a la gente en la ignorancia en la pobreza, en la enfermedad”.

Enfermos, delincuentes, locos, perdidos, producto patológico de la sociedad, vidas que buscan su verdadera forma, inconformidad, muchos jóvenes son etiquetados bajo estas categorías, sin tener en cuenta que existen una serie de elementos culturales que dificultan, a los jóvenes que integran determinados grupos, zafar de esas amistades. Las soluciones individuales como es sabido a veces suelen llegar demasiado tarde. La sociedad se queja por la falta de centros o instituciones especializados en la rehabilitación de adictos. La familia busca a los responsables que permiten que sus hijos se fuguen del neuropsiquiátrico. El mea culpa, bien gracias. El gobierno patea las soluciones, mientras que invierte en nuevos problemas. La policía conoce, allana de vez en cuando y evita meterse otras tantas veces. Los jueces se quejan por la falta de jueces y tiran la pelota para la capital de la provincia, que como dice Llanos está totalmente “colapsada”. Y el profundo respeto que merecen las personas en proceso de recuperación, como seres humanos y enfermos que requieren atención, porque el problema de las adicciones es un problema complejo que requiere de la participación de toda la sociedad para su solución, está en espera.

Sabemos que la lucha contra la drogadicción debe ser un objetivo primordial de todo gobierno, sin embargo, en nuestra provincia los jóvenes adictos permanecen en lugares equivocados sin recibir la atención especializada, en algunos casos sobre medicados, víctimas de abuso físico y psicológico por quienes aseguraron resguardar su integridad durante el tratamiento. Después de todo, como dice el dicho: “Se encierran algunos locos en el manicomio para hacer creer que los que están fuera son cuerdos".

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  • Publicado por Roberto Moyano (Diario Chilecito) el Viernes 05 de Febrero de 2010 a las 01:28 Hs.
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